El jersey rojo

Antonio estaba con Maica y conmigo en casa gracias a que le habían dado sus vacaciones navideñas y para celebrarlo decidió ir a visitar a la familia de Maica otra vez. Yupii!! tapitas de jamón!! seguro que mi abuelita adoptiva ya tendría preparado un rico refrigerio para todos.
Antonio y Maica se pusieron un montón de ropa de abrigo porque según decían el día estaba especialmente frio. Upss!! aún recuerdo que la ultima vez pasé mucho frio y me resfrié un poquito. Sin embargo Maica me dijo que ya no me iba a poner malito porque me había comprado una cosita que evitaria que pasara frio en mis desplazamientos a casa de sus padres. ¿Qué me habrá comprado? la curiosidad me mataba, por algo soy un gato.
Maica fué corriendo a por una bolsa y de ella sacó una prenda de color rojo. "Aqui tienes tu nuevo jersey Freud" dijo con gran satisfacción. !!Cáspita!! ¿un jersey para mi? si yo ya tengo mi abrigo propio, aunque había que reconocer que la última vez no había sido suficiente. Bueno, habría que probar a ver si era agradable usar un jersey o no, si los humanos lo hacían quizás no fuese tan terrible.
Dejé que Maica me colocará el jersey y en pocos segundos pude comprobar que un jersey es como una funda donde le meten a uno y aunque estas muy calentito parece como si no te pudieses mover. Sin embargo, una vez lo intentas ves que si que puedes hacerlo, soloo que es una prenda un tanto rara e incómoda.
Me metieron en el bolso de viaje que a mi me gustaba y nos fuimos de visita. Una vez en la calle me di cuenta de que el jersey era algo de agradecer porque aunque hacía mucho frio yo permanecía calentito. Menudo invento.


Cuando llegamos por fin a nuestro destino y me sacaron del bolso alli estaba ella, jeje, mi abuelita adoptiva. Hola abuelita!!¿que tenemos hoy en el menú? ¿has traido mis chuches?.
Detras de ella empezó a salir el resto de la familia y todos venían hacia mi con la misma frase. "Pero Freud que guapo estas hoy". Bueno, si, ya lo se, no es que esté guapo, es que soy guapo, y además muy limpito, es normal que os guste, pero... ¿porque no pasamos a lo verdaderamente importante? venga, vayamos al grano, ¿donde esta mi jamón?.
La gente estaba tan idiotizada contemplándome con mi nuevo jersey que parecían olvidarse de que debajo de aquella pieza de lana estaba mi estómago a la espera de las habituales tapitas de bienvenida. Bueno ya esta bien, quitadme esta cosa.
Empecé a revolverme para dejar claro que quería salir de aquella prenda y al final conseguí que Maica entendiese el mensaje y me sacase de alli, pero, madre del amor hermoso, que dificil es quitarse un jersey, no sabe uno por donde llevar sus patitas para no hacerse un nudo con aquella cosa.
Fue quitarme el dichoso jersey y la abuelita vino rauda a traerme mi deseado jamón. Moraleja: Si eres gato y usas jersey quitatelo inmediatamente si quieres comer.
Moraleja 2: Si eres gato y no te quitas el jersey preparate para escuchar un montón de chorradas sobre ti, soportar sesiones fotográficas y asarte de calor dentro de casa.
Moraleja 3: Los jerseys idiotizan a los seres humanos.

El tendedero

Tras el disgusto que Maica se llevó al encontrar toda su ropa mojada, debió decidir que, ya que le habían estropeado sus prendas, estas podían servir para algo más interesante.
Vi como Maica colocaba cuidadosamente cada una de ellas sobre un artilugio con cuerdas y las sujetaba luego con unas cositas pequeñas de colores de forma que las prendas quedaban suspendidas. !!Que idea más genial!! Había hecho un estupendo juguete para entretenernos todos un rato.
En un momento que se fué al baño, me dispuse a ir provando el juego para que cuando ella saliese la sorprendiera con que yo ya sabía en que consistía el juego.
Estaba chupado!! solo había que abalanzarse sobre la ropa cogiendo un poco de carrerilla y quedarse colgado de la ropa agarrándote bien con tus uñitas a ella, asi la ropa se balanceaba y tu podías columpiarte en ella. Además tenía otras opciones, ya que algunas prendas tenian unas cuerdecitas con las que se podía jugar a dar zarpazos y siempre se podían sacar hilos de los que podías tirar, era muy divertido.
Esta claro que tenía totalmente controladas las reglas del juego, porque yo soy un gatito muy listo, pero al llegar Maica pude comprobar que ella aún sabía más que yo y le había encontrado más posibilidades aún al juego.
Me dijo un "baja del tendedero" muy enérgico y con un tono de mosqueo ciertamente alarmante. Bueno, era comprensible, no la había esperado y ella también quería jugar, claro. No te mosquees mujer, a partir de hoy cada vez que juguemos a este juego esperaré a que estés presente. Tuve claro que había entendido mi mensaje cuando se decidió a participar inmediatamente del juego dedicándose a perseguirme por entre cada una de las prendas en las que yo me subía. Esto es genial!! que ideas más buenas tiene Maica, tenía razón, era mucho mejor jugar juntos al pilla pilla subiendo y bajando que no quedarse sujeto solo a una prenda.
La mejor parte fué que despues de llevar casi toda la mañana jugando, cuando llegó Antonio debió de darle envidia y también el se apuntó a jugar al tendedero con Maica y conmigo.
Me gusta el juego del tendedero, tendremos que jugar más veces a él.

La lavadora

Mis expediciones por la cocina tras la misteriosa desaparición del filete de pescado se habían incrementado notablemente y fruto de una de ellas descubrí algo sorprendente.
Maica había metido en una caja blanca, con una puerta redonda transparente, un montón de ropa que olía un poco mal. Dejó la ropa alli encerrada, tocó con su dedo una zona cuadrada que se hundió y como por arte de magia empezaron a escucharse unos ruidos muy raros.
Maica había salido de la cocina, pero yo me quedé vigilando a ver que sucedía.
Se escuchaba como si brotara agua por algún sitio, sin embargo no se veía por ningún lado.Uff!! me quedaré vigilando no sea que muramos todos ahogados.
Permanecí alli mirando fijamente la caja blanca, hasta que de repente la ropa empezó a dar vueltas y más vueltas dentro. Alguien estaba dentro de la caja moviendo toda la ropa y haciendo un ruido de mil demonios.
Al principio la ropa giraba despacio y yo iba siguiendo con mi mirada cada prenda para asegurarme de que no desapareciera misteriosamente ninguna, como pasó con el pescado, pero luego comenzó a dar las vueltas mucho más rápido, yo me mareaba incluso, y llegó el momento en que perdí de vista todo, solo había un ruido muy intenso y la ropa parecía haber dasaparecido también, como en una especie de espiral veloz. Cáscaras!! esta habitación es mágica.


Me quedé estasiado sin saber muy bien que hacer cuando de pronto el ruido cesó y la ropa apareció de nuevo por la puerta transparente de la caja. Estaba ahi de nuevo.
Revisé la caja por todas partes, metí las patitas por cada rincon a la espera de dar con alguna pista, pero nada, la caja blanca era un misterio a resolver más.
Al poco tiempo los ruidos volvieron a comenzar y la ropa comenzó a girar de nuevo. Ehhh!! ahora si que no se la lleva nadie. La defenderé con valor.
Comencé a saltar avalanzándome sobre la ropa intentando alcanzarla con mis garras para que nadie consiguiera hacerla desaparecer de nuevo, pero aquella dichosa puerta no me dejaba sujetarla y fue girando cada vez más rápido hasta que de nuevo volvió a desaparecer. Al rato, cuando cesó el ruido de nuevo, apareció ante mis ojos por arte de magia. Me tenía loco, aquel misterio sucedía una y otra vez sin yo poder hacer nada para remediarlo, hasta que finalmente todos los ruidos pararon definitivamente y Maica vino a la cocina.
Maica abrió la puerta transparente y recogió toda la ropa depositándola en un barreño grande. Me metí dentro a comprobar que estaba todo y Maica volvió a alterarse. Cáspita!! no me extraña!! si está todo mojado. Pobre mujer, no gana para sustos. Alguien dentro de aquella caja se había dedicado a mojarle toda la ropa a la pobre Maica, era normal que se mosqueara.
Entré dentro de la caja blanca a bucar al sin verguenza que había hecho aquella barbaridad, pero no encontré a nadie. El interior era metálico con muchos agujeros y estaba mojado también , pero ni rastro de gente.
Maica me sacó enfurecida de alli reprochándome qué hacia dentro de la lavadora. ¿La lavadora? ummm, asi que se llama asi.
Había fracasado en mi intento de vigilar la ropa de Maica y ella se había enfadado. Dichosa lavadora!! se la tengo jurada. La próxima vez que nos veamos las caras no se lo pondré tan fácil, está en juego la confianza de mi mami adoptiva, y eso es muy grave. A partir de ese día la vigilaría a conciencia.

Soy un machote

A pesar de que yo creía que la visita al veterinario no me había supuesto nada bueno a excepción de la comida, resultó que hubo un importante cambio a mejor. Al parecer en aquella visita la chica vestida de verde le había dicho a Maica que yo no era una gatita. !!Menos mal!! al fin alguien que se da cuenta de lo evidente, ya decía yo que me tocaba mucho los huevos, hasta tuve que revolverme y decirle !!Ehhh!! ahi no se toca. !!Soy un machote!! Vale que mis dos razones principales no eran muy grandes aún, pero es que soy pequeñito, si tuviese los cataplines de un San Bernardo seguro que os habríais llevado un buen susto, asi que por favor, a ver si aprendemos un poquito de proporciones.
El caso es que Maica y Antonio dejaron de llamarme Luna y decidieron que me iban a llamar Freud. Me quedé pensando un buen rato si eso sería también un nombre de nena o si por fin me habrían puesto un nombre como Dios manda. ¿Freud? ¿Y quien se llama asi? no conocía a muchos Freud, ni mamá me había hablado de ningún Freud en la familia, ni en el barrio.
Maica me cogió en brazos y me dijo que me iba a llamar Freud, a lo que Antonio añadió que era un nombre muy acertado, ya que yo era un gatito terapeuta y Freud el padre del psicoanálisis y una figura muy importante de la psicología moderna.
Uy!! La psicología moderna. No conocía a esa señora, pero tenía que ser una señora muy a la moda y además importante, y si ella lo era su padre seguro que tenía que serlo también, además deducía que este señor debía haber sido un terapeuta y su otro hijo, el psicoanálisis, también debía ser famosillo si Antonio le conocía. Por lo menos una cosa quedaba clara, Freud era nombre masculino y eso ya era una evolución.
Me costó un poco acostumbrarme al nombre después de tantos días llamandome Luna, pero estaba muy contento. Por fin tenía un premio de reconocimiento a mi labor. Soy Freud, el gatito terapeuta. Ufff!! ya veras cuando se lo diga a Calxetines y a mamá, van a estar orgullosas de mi.

El filete de pescado

Habitualmente Maica me deja mi comidita en unos platitos azules sobre el suelo de la cocina, en cuanto dice "ven" ya estoy preparado para correr como una exhalación para no hacerla esperar, no esta bien hacer esperar a las damas y menos si es para comer un suculento bocado.
Mi menú es variado, según mis papis adoptivos muy selecto, y la verdad es que todo esta muy bueno y apetitoso, pero hay algo que un gato no puede resistir por muy bien alimentado que esté y eso es sin duda un filete de pescado sobre la encimera. Mi naricita lo había detectado rápidamente y mis instintos felinos estaban diciéndome a gritos !!vamos, ¿a que esperas para subir ahi y probarlo?!!. Claro, como si fuese tan fácil. !!Que soy un gatito muy pequeñito aún!! mamí no me había enseñado a saltar tan alto. El olor era tan irresistible que de repente fuí consciente de la existencia de un elemento que podía ayudarme, el cubo de la basura. Si me subía en el cubo de la basura el salto hasta la encimera no sería tan complicado, y eso hice. Costó mucho y casi me caigo pero al fin estaba alli, con aquel magnifico filete esperándome.
Ni Maica ni Antonio me habían ofrecido probarlo pero...¿acaso no era una invitación formal el dejarlo tan accesible? seguro que se les habia olvidado dejarlo en el plato pero estaba claro que me iba a poner morado, e incluso podía dejarles un cachito, yo soy un gato muy generoso.
Me dispuse a morder mi pescadito cuando noté algo extraño, ¿que es esto? el pescado tenía una cosa transparente rodeándolo que no me dejaba saborearlo y estaba frío, muy frio. Trate de quitarlo con mis uñas pero no podía, cuando parecía que había roto aquella cosa aparecía más debajo, eso si, cada vez olía mejor. En ese momento apareció Maica gritando, se la veía indignada. Claro, tenía toda la razón del mundo. ¿a que mente perversa podía habersele ocurrido poner esa cosa en el pescado? estaba tan mosqueada que hasta me sacó al pasillo y me dejó alli solo, seguramente para solucionar aquel problema.
Pobrecita, no ganaba para disgustos. Menos mal que al cabo de un buen rato volvió a abrir la puerta de la cocina y esta vez parecía mas calmada. La seguí hasta su estudio y cuando vi que se sentaba frente a su ordenador decidí volver a la cocina para ver que había sido de mi filete.
!!Vaya!! ha desaparecido!!, además es que no había ni rastro de el y Maica ni lo había sacado ni se lo había comido fijo, lo habría olido. Uy uy, en esta cocina pasan cosas muy raras, creo que voy a tener que investigar más esta zona.

Visita al veterinario

Había pasado un buen día. Maica seguía con su alergia pero esa mañana estaba especialmente cariñosa conmigo aunque no dejase de estornudar y llorar. Me persiguió por toda la casa jugando al pilla pilla, yo me metia por debajo del rascador azul y cuando ella pasaba cerca salía inpulsándome con mis patitas panza arriba sacudiendo mis zarpas para darle un buen susto, luego otra carrera, y otra, y otra más. Jeje!! Que divertido!! pero la diversión duraba muy poco, en cuanto Maica daba dos carreras se ahogaba y no podía seguir.
Antonio ese día llegó un poco antes de lo habitual y Maica se había puesto guapa para recibirle como cuando salía a la calle. Nada más pisar la casa dejó corriendo todas sus cosas y le entró como una especie de nervio que le hacía correr de un lado a otro. Maica me cogió en brazos y me metió en el mascotin verde del viaje en coche, si , esa maldita jaula para gatos. Lo primero que pensé es si habría hecho algo malo, pero luego me di cuenta que ibamos a salir de casa otra vez. ¿A donde iriamos?
Pense en las tapitas de jamón que mi abuela adoptiva me preparaba cuando iba a verla y deduje que no había de que preocuparse, seguramente ibamos de visita a ver a la familia de Maica, asi que ¿porque maullar?. Sin embargo la cosa dió un giro cuando vi como esta vez nos dirigiamos al coche de Antonio. Noooo!!! no me gusta esta maquina infernal con ruedas!! como siempre mis maullidos dando las quejas no sirvieron de nada y tuve que aguantar estoicamente otro viajecito en coche a vaya usted saber a donde.
Cuando el coche por fin paró el motor, Maica y Antonio salieron de él pero...!!ehh!! que os olvidais de mi!! me dejaron dentro del coche y vi como se alejaban. !! No me dejeis aqui solito!!! si he sido bueno.
Manos mal que debió ser un descuido, porque en menos de un minuto estaban de vuelta. dejaron un papelito junto al cristal del coche y me cogieron para salir fuera. El sitio donde estabamos era muy ruidoso y daba mucho miedo porque estaba lleno de coches y de humanos que andaban muy rápido de un sitio para otro. !!Vamonos de aqui, no me gusta nada!!.
Por fin entramos en un sitio más tranquilo para refugiarnos de todo ese follón, pero cuando me fijé bien..!!Dios mio!! ¿Que es esto?!!!
Mis nuevos papis se habían vuelto locos y me habían metido en una habitación llena de enemigos, los peores que un gatito pueda tener, si , si, mami me había hablado muchas veces de ellos, se llamaban perros. !!Socorro, socorro!!
Un perro enorme se dirigia hacia mi y no dejaba de mirarme y olerme. Ayyy señor!! este es mi fin, creo que serviré de comida para esta bestia salvaje. Sin embargo no fué asi, Maica y Antonio debían ser amigos de todos esos perros porque los acariciaban y ellos se portaban bien. Antonio separó mi mascotin de ellos y se vino conmigo a un rincón apartado y los perros no hicieron nada por devorarme. Uff!!, menos mal!!, parece que el peligro había pasado ya.
Estuvimos alli quietos un buen rato viendo como los perros iban desapareciendo uno por uno. Primero se metían con una chica vestida de color verde por una puerta y luego volvían a salir por la misma puerta y se iban por la que habíamos entrado nosotros, hacia el lugar lleno de coches y gente corriendo.
Uno de los perros que había alli se acercó a mi mascotín de nuevo, pero este no me daba miedo, era muy pequeño, creo que además era un cachorro como yo y lejos de parecer peligroso parecía simpático, yo podía oler que quería jugar conmigo. Hola perro, lo siento pero no puedo jugar contigo, yo soy un gato y mami dice que no debo jugar contigo.
Al poco tiempo Antonio y Maica me cogieron de nuevo y pasaron por la puerta por donde desaparecian los perros, por suerte no había ninguno, se habían ido. La chica de verde parecía muy maja, me hizo unos mimos y olía amistosamente, estuvo hablando un buen rato con Maica y Antonio y luego me sacaron del mascotin para presentármela. Me pusieron sobre una mesa de metal muy fria, uyyyy!!! como resbala estoooo!! madre mia que susto, salí disparado de un resbalón desde la mesa hacia el suelo y lancé mis zarpas para engancharme en lo que pude y asi no caer. Uyyyy, que mala suerte!! lo único que pille resultó ser la mano de Maica y a la pobre la debí hacer mucho daño porque pegó un buen chillido y le dejé unos buenos arañazos llenos de sangre. Pobrecita. Lo siento, ha sido sin querer. Ronroneé todo lo que pude pidiendo disculpas y le lamí las heridas como pude. Ella entendió el mensaje y me acarició dulcemente, me había perdonado.
Sin embargo la chica de verde debía ser amiga de Maica y se cobró por ella la venganza, primero me hizo tragarme una cosa que casi me atraganto y luego llamó a otra chica, me cogieron entre las dos y me dieron un pinchazo con una cosa muy rara que chupaba sangre y que dolía mucho, casi a traición e inmovilizandome por la parte de atrás del cuello, como lo hacía mami con Calxetines y con migo cuando no nos portabamos bien de bebes.
Vale!! Me lo tengo merecido. Maica me cogió en brazos y me limpió la sangre de la patita con una telita blanca, sin dejar de mimarme. Esperamos un ratito alli hasta que la chica de verde le dijo a Maica que todo había salido bien y que no era positivo a leucemia e inmuno. ¿El queee? la chica de verde hablaba muy raro, pero eso no era lo peor sino que le dijo que volviera otro dia para ponerme la vacuna. ¿Vacuna? ¿eso que es? no sabía lo que era, pero en cualquier caso, yo prefería no volver alli más.
La única parte positiva que vi de aquella visita fue que Maica me compró un cargamento de latitas de las que tanto me gustan. Ummmm!!! que ricasss!!. Luego pasamos otra vez por el sitio ruidoso por el que habíamos venido y otra vez al coche. !!Que tostón!! menos mal que la pesadilla se terminó y volvimos todos a casa sanos y salvos.

El rascador del ratón

Por la mañana, cuando estaba desayunando mi habitual platito de leche sin lactosa y mis galletitas Royal Canin, sonó el pitido de aviso que siempre sonaba en la casa anunciando que alguien iba a entrar por la puerta y me dispuse a ver quien perturbaba esta vez la paz del hogar. ¿O sería Antonio? era demasiado pronto para su llegada.
Maica me cogió en brazos para abrir la puerta. Dependía totalmente de mi para protegerla de cualquier inhumano, asi que fui preparando mis garras por si había que dejar claro de quien era ese territorio.
Curiosamente Maica no tuvo que llegar a abrir la puerta porque antes de llegar, esta se abrió sola. Era el papá de Maica que llegaba cargado con un paquete. !!Que bien, un regalo!! salté a agardecer la sorpresa a mi abuelito adoptivo y volvió a comportarse de una extraña forma, me sacaba otra vez el juguete de piezas metálicas que hacía ruido, pero sin embargo reculaba cuando yo acudía a él, me hablaba de una forma en la que yo notaba que le gustaba, pero luego no tardó en salir por la misma puerta por la que vino.
Maica lo aclaró todo cuando me dijo que por fin había llegado el pedido de mi rascador y que su papá lo había recogido en correos. No sabía muy bien que sería eso de correos, posiblemente y a juzgar por lo mucho que había esperado su pedido debía ser un sitio donde los humanos perdían sus paquetes. !!Que bien!!, su papá lo había encontrado.
Maica se encerró en la cocina dejándome a mi fuera y estuvo un buen rato haciéndo ruido sin yo saber que estaría haciendo. Cuando por fin salió, pude ver la sorpresa, desde luego había acertado totalmente con su elección. Había una caja enorme llena de cositas blancas muy divertidas con las que jugar, asi que no dudé ni dos segundos en meterme dentro a estrenar tan maravilloso regalo. !!Yupiiiii, que divertido!!
Cuando la diversión empezaba a estar en su punto más alto, Maica me sacó de la caja y me dijo que esa no era la sorpresa. !!Vaya, pues a mi esta me encantaba!! ¿Acaso esto es superable?. Entonces me llevó al salón y vi por fin cual era el rascador del que tanto me había hablado.


La verdad, el rascador era un tanto decepcionante, había hablado tan bien de el que me esperaba otra cosa, era mucho más pequeño y mucho más duro que el rascador azul con cojines. Sin embargo una cosa llamó mi atención, no sabía muy bien que era, asi que me acerqué sigilosamente y con prudencia a ver de que se trataba. !!Caramba!! no me lo podía creer, esto si que era bueno. El rascador no era nada del otro mundo pero es que en el vivía un animalito del que mamá me habia hablado mucho y que según ella era el mejor regalo que se le puede hacer a un gato, si , si , era un ratón.
Esto hay que celebrarlo!! me puse manos a la obra para cazar el ratón blanco que colgaba del rascador, pero.... ufff!!! que dificil es pillarle. Cada vez que le daba un zarpazo salía disparado y si lo atrapaba entre mis dientes y tiraba se soltaba y salía volando. Tenía tarea para rato, asi que me pasé todo el día tratando de darle caza ante la mirada atónita de Maica, que parecía encantada con la idea de que pronto tendría una pieza para ofrecerle como regalo yo también.

Mi primera visita

Antonio y Maica salían de casa todos los días dejándome un buen rato de relajación de humanos a solas, en el que yo aprovechaba para investigar las cosas que no podía hacer cuando ellos estaban, jugar o directamente echarme un sueñecito reparador.
Aquel día Maica dijo que me iban a llevar a hacer mi primera visita para que conociera a su familia. Bueno, vale, ¿pero pondrán un poco de atún o jamón para picar a las visitas , no?.
Maica me acomodó en un bolso para gatos muy cómodo que me gustó mucho, nada que ver con el mascotín del viaje en coche, y salimos de la casa atravesando de nuevo la misteriosa estancia de las escaleras infinitas y las puertas cerradas. En la calle hacía un frio de mil demonios y Antonio y Maica caminaban rápidamente llevándome a mi a cuestas, protegiendo el bolso como podian de la entrada del aire congelado de la noche.
Por fin llegamos a la casa de los padres de Maica. Era una casa inmensa con un jardín en el que podía detectarse el aroma de la presencia de otros gatos. Al pasar al interior noté como volvía a sentir el mismo calor que hacía en nuestro hogar, exagerado para un gato con abrigo como siempre y al sacarme del bolso y ver las primeras caras de humanos, a parte de las de mis papis adoptivos, me topé con una señora muy chillona que debía comer muy bien.
Se hicieron las presentaciones, yo descubrí asi que la señora chillona era la mamá de Maica y la señora descubrió que yo era la gatita de su hija. !!¿Gatita?!!
Ya estamos otra vez!! Y me presentan con el nombre de Luna !! que soy un gatoooo!!
Estuve a punto de enseñarles los motivos que Dios me había dado para ser un macho, pero apareció en escena una señora muy mayor apoyada en un palo largo muy dispuesta a achucharme y me dió cosa perder mi razón de un palazo o un estrangulamiento de miembros gatunos, asi que pasé por alto el tema de mi masculinidad y me centré en como podía salir pitando de alli.
Por suerte Maica me sacó de alli rapidamente para llevarme a conocer a su hermano que al parecer estaba también malito. Subimos por unas escaleras mas largas que un dia sin malta hasta llegar a una habitación donde estaba acostado en una cama el humano más largo que había visto jamás. Por lo poco que pude entender el estaba convaleciente de una enfermedad que se llamaba Baloncesto o algo parecido y también tenía junto a la cama un palo como el de la señora mayor, eso si, este al menos no parecía muy desesperado por achuchar gatos, asi que me dejé hacer un par de carantoñas antes de intentar saltar de los brazos de Maica sin conseguirlo.
Maica volvió a bajar por las escaleras hasta la habitación donde estaba Antonio con la mamá de Maica y la señora mayor, que luego supe era la mamá de la mamá de mi mamá adoptiva, uff!! que mamá más remamá. Me dejaron en el suelo y cerraron la puerta. Estuve investigando la extraña habitación a fondo hasta que descubrí que se trataba de lo que los humanos llaman una cocina, sin embargo esta cocina era enorme y parecía más un salón, si no fuera porque tenía un elemento diferenciador muy importante, sobre todo para un gatito hambriento como yo, la nevera. Me dispuse a utilizar mis mejores artes para incitar a que abrieran la puerta de tan magnifico elemento. La mamá de Maica me ofreció unas tapitas de jamón que recibí con mucho agrado. Era muy generosa ofreciendo comida, estaba claro que ella entendía bien que un gatito debe alimentarse abundantemente como ella hacía, y estaba a punto de ofrecerme otro suculento bocado cuando un ruido agudo nos perturbó a todos.
Maica dijo que llamaban a la puerta, y su mamá dijo que era el papá de Maica.
El papá de Maica era un hombre muy muy raro, primero me miró interesado, luego comenzó a protestar diciendo que no quería gatos, despues volvía a mirarme con buena cara, pero no tardaba en refunfuñar de nuevo, si no fuese porque yo soy un gato y mamá me enseñó muy bien a diferenciar los olores humanos, jamás habría podido enteder a un humano asi, pero por suerte mi olfato me decía que lo que aquel hombre tenía era miedo, quizás no un miedo muy intenso, pero miedo al fin y al cabo. Pobre hombre, me daba apuro que tuviese miedo de mi. Mirame!! solo soy un gatito. Intenté acercarme a explicarselo mejor, pero el solo me esquivaba y cuando conseguía acercarme un poco más me sacaba unas cosas metalicas que sacudía y hacían mucho ruido pero que tenían buena pinta para jugar. A lo mejor era eso, no se fiaba de mi porque aún no había jugado con el. Pues venga, vamos a jugar!!. Vaya!! que casualidad!! coincidió que en ese instante dijo que tenía que marcharse. Bueno hombre, en otra ocasión será.
Justo cuando salía de la casa, llegaban unas visitas para el hermano de Maica que ella también quiso presentarme, asi que subimos de nuevo las escaleras hasta la habitación donde estaba su hermano y allí me encontré con una grata sorpresa. Había un grupito de jovenes humanas dispuestas a mimarme y jugar conmigo, de hecho creo que eran admiradoras mias, así que me dejé agasajar y en premio les ofrecí unos cuantos ronroneos que debieron gustar mucho.
Despues de un ratito con mi club de admiradoras Maica decidió volver a casa y así terminó mi primera toma de contacto social.
La experiencia fue muy interesante, pero en el camino de vuelta a casa pasé mucho frio y terminé estornudando un par de días.

El arenero infernal

Maica seguía muy afectada con su alergia cuando yo me percaté de un detalle. Cada vez que acudía a mi arenero y removía la arena con mis patitas para tapar mis cacas, como mami me había enseñado, se levantaba una nube de polvo tremenda que me hacía estornudar como a ella. ¿Sería aquel polvo el culpable de la enfermedad de Maica?.
El caso es que estuve varias semanas intentando decirle a Antonio cual podía ser el problema quejándome enérgicamente cada vez que iba al baño, pero él parecía no entender mis maullidos.
Para colmo, aquello olía fatal, porque el servicio de recogida de residuos gatunos no era lo suficientemente efectivo. ¿A que estaban esperando? ¿a que lo recogiera mi mami adoptiva con lo malita que estaba? El pobre Antonio tenía que armarse con una pala de plástico a diario, cada vez que venía cansado de trabajar, para recoger la acumulación de todo un día, y yo cada día tenía que pelearme con aquella arena polvorienta, que se me metía por mi naricilla, para intentar tapar aquella peste, pero no era tarea facil con aquel montón de cacas atrasadas y tenía que hacer tantos esfuerzos que la arena se salía de la bandeja convirtiendo el cuarto de baño de mi nuevo papi en una playa.
Cada vez que Antonio pisaba en la playa del cuarto de baño, repartía por toda la casa arena que se metía en las rendijas de sus zapatillas, y se escuchaba un cris cras cris en el suelo marrón deslizante para gatos de aquella casa, que a Maica la sacaba de sus casillas.


Lo peor de todo es que Antonio pensaba que yo era un guarro y me echaba la bronca todos los días cuando pasaba al baño. Nooo!! si yo soy muy limpito, no sabes lo que me esfuerzo en taparlo todo bien, pero es que los del servicio de limpieza no han pasado en todo el día y mira que cuarto de baño gatuno más sucio me tienen. Yo soy la primera victima. ¿Te crees que es agradable acudir a un aseo tan poco higiénico? Esto debe de ser lo más parecido a un servicio de carretera humano de los que mami decía que había oido hablar.
Yo cada día me afanaba más en tapar bien todo, pero cuantas más energías gastaba en ello, más enfadado parecía Antonio.
Al poco tiempo mi papi adoptivo tuvo una idea genial y cambió aquella arena infernal por otra que no levantaba nada de polvo y olía muy bien. Maica incluso mejoró un poco de su alergia y mi naricita descansó notablemente, menos mal, porque ya me veía enfermando yo también de aquel terrible mal.
Sin embargo, a pesar del cambio de arena, el servicio de limpieza seguía siendo muy malo. Eso si, yo me esmeraba el doble en taparlo todo bien, dado que ahora podía respirar mejor. Lamentablemente Antonio también ponía una cara doblemente peor cada vez que visitaba la playa del baño.
Maica, cansada de la situación, dijo que iba a encargar una solución al problema e hizo un pedido por internet que esperaba con gran impaciencia. Yo me moría de la curiosidad por saber que habría comprado esta vez, pero... el pedido parecía no llegar nunca. ¿Que sería?

Operación limpieza

La semana había sido terrible, Maica seguía con su alergia cada vez peor, pero gracias a Dios la idea de buscarme otro hogar había desaparecido de sus mentes. Al parecer la psicologa de Maica había reconocido mis dotes magistrales como terapeuta y le había recomendado aguantar como fuese hasta encontrar un remedio de inmunoterapia, yo no entendía muy bien de que iba todo eso, pero supongo que debía ser una especie de antídoto contra el mal bichejo que hubiese provocado su enfermedad.
La cuestión es que en la casa hubo un montón de cambios enfocados a mirar por la salud de Maica, y yo por supuesto tuve que esforzarme por ayudar a su recuperación.
Para empezar me pusieron un collar de terciopelo azul que era muy bonito pero que tenía un cascabel un tanto molesto, cada vez que daba dos pasos hacía mucho ruido, pero no protesté porque vi que a Maica le hacía mucha ilusión vermelo puesto y además me vino muy bien para que dejaran de pisarme.
Despues llegó una maquineja para bebés con un sol sobre fondo azul que se supone que purificaba el aire y a la que Maica se pegaba constantemente como si de ella dependiera poder respirar. Aquella maquina me quitaba mi merecido protagonismo como responsable de su terapia, pero no me importó tampoco con tal de verla bien.


Toda la casa estaba muy limpia porque Maica era muy perfeccionista y una obsesiva del orden y la limpieza, pero ahora si cabe se había obsesionado aún más y se pasaban el día limpiando sobre limpio, aunque ahora la mayoría de las veces lo hacía Antonio, Maica debía estar realmente malita para no supervisar todo al milímetro como era en ella costumbre.
Lo que ya me tocó la fibra sensible fué cuando Antonio decidió darme mi primer baño. !!Que manía!! si yo soy un gato muy limpio, me lamo todos los días varias veces. He de reconocer que no me gustó ni un pelo que me metieran en agua, mucho menos en pleno invierno. Menos mal que en esta casa hace mucho calor, creo que por fin ese día entendí la importancia de tener un buen radiador a tu lado, prometo no volver a mirar mal estos aparatejos tuesta gatos.

Alergia a los gatos

Tras una nueva aparición de mis papis adoptivos por la puerta misteriosa, el día comenzó extraño. Maica había amanecido bien, pero en apenas unos minutos comenzó a estornudar una y otra vez como si la hubiesen dado cuerda y fuese un autómata estornudador. Sus ojos estaban rojos como cerezas y no dejaba de llorar, pobrecita, debía pasar algo importante y no estaba muy seguro de si tendría que ver con algo que yo había hecho, porque a medida que pasaba el tiempo cada vez trataba de acercarse menos a mi, parecía como si quisiera evitarme. Antonio estaba muy serio y preocupado pero él no parecía molesto conmigo, pasaba mucho tiempo a mi lado y jugaba y me hacía mimos con normalidad. Maica comenzó a comportarse de una forma muy rara, pasaba sola mucho tiempo e incluso se encerraba en algunas habitaciones cerrando la puerta para que Antonio y yo no pasáramos. Antonio me cogió en brazos y me echó en el cuerpo un liquido que llamaba Vetriderm frotándome muy bien por todo el pelo. ¿Huelo mal? a ver si es que Maica no quiere estar conmigo porque estoy sucio. Me aseguré de lamerme muy bien todo el cuerpo como me había enseñado mami, yo soy un gatito muy limpio, me limpié bien entra las patitas, el rabo, las orejitas, no dejé un solo rincón sin lavar bien, pero Maica seguía con su actitud separatista, entonces Antonio me dijo: No es por ti Luna, tu eres una gatita muy guapa y te queremos mucho, pero es que mamá tiene alergia.
Toma ya!! menuda frase, primero insiste en llamarme Luna como a una nena, luego que si soy una gatita muy guapa !!tu padre!! a ver si se enteran ya de que soy un gato, GA-TO con O. Luego lo de mamá ¿que mamá? mi mamá es Axul ¿o me habla de Maica? porque Maica no es mi mamá, bueno si, pero solo adoptiva, es una mamá humana. Y ¿que es eso de alergia? ¿está con el celo? debe ser eso, las mujeres humanas hacen cosas muy raras cuando estan con el celo, pero no sabía que lo llamaban alergia.
Las cosas iban de mal en peor, Maica estaba muy mal, lo de la alergia tenía que ser otra cosa, quizás una enfermedad infecciosa, porque era como si la hubiese picado un bicho venenoso, estaba con toda la cara hinchada, deformada, se ahogaba y cuando el aire pasaba por ella sonaba como un pitido. Antonio estaba desesperado y fué entonces cuando dijo que si seguía así no iba a quedar más remedio que buscarme otro hogar.
!!¿Que?!! otro hogar? no!! no puede ser!! si estoy siendo un gatito muy bueno, ¿que he hecho? fui corriendo en cuanto tuve una oportunidad a dar besitos a Maica, tenía que cuidarla mucho, había estado tan ocupado reconociendo el terreno que había descuidado mi principal labor, la que me dijo mami que tenía que hacer con valentía, tenía que ser un buen gato terapeuta y si me tenía que contagiar de alguna enfermedad lo haría, pero no podía fracasar y decepcionar a mami, y sobre todo no podía ir a otro hogar, porque entonces ni mamá ni Calxetines sabrían encontrarme.

Reconociendo el terreno

El sol asomaba ya por la ventana y era hora de explorar mi nuevo territorio pero... ¿donde estaban Maica y Antonio? debían estar ya desayunando, porque no estaban dormidos junto a mi en el rascador azul, les llamé con unos tímidos maullidos pero no contestaron, asi que me fui a buscarles, en algún sitio no muy lejano tenían que estar.
Fuí explorando todas las estancias de aquella casa sin conseguir encontrar a mis nuevos papis, hasta que descubrí una puerta que estaba cerrada y tras la que no sabía que podía haber. ¿Estarían detrás de aquella puerta mis papis? no podía pasar, asi que los llamé con todas mis ganas para que pudieran oirme bien. Tuve que insistir mucho tiempo hasta que por fin se abrió aquella puerta y salieron Maica y Antonio. Los había encontrado, sin embargo por sus caras deduje que posiblemente los acababa de hacer regresar de un largo y profundo sueño.
Maica me dió un rico desayuno y nada más terminar de comer comencé mi exploración a fondo.Cuando ya tenía todo bien reconocido fui a la bandeja con tierra que Maica me enseñó el primer día e hice mis necesidades en ella, puff!! estaba ya a punto de reventar, lo que no entendía es porque los dos se me quedaban mirando fijamente cada vez que decidía ir al baño, ¿quereis algo? esto es privado por favor, que apretar no es tan dificil. Luego aplaudían y me felicitaban cuando terminaba, en fin, humanos!! ¿quien los entiende? ¿será que los humanos no hacen caca y les parecen extraños tesoros? puff!! pues esto huele muy mal, hay que taparlo muy bien, como me enseñó a hacerlo mami.
Quise jugar un rato al pilla pilla con Antonio y fue entonces cuando me llevé una gran sorpresa. Caramba!! este suelo patina. Cada vez que intentaba tomar curvas a gran velocidad derrapaba en el, y para colmo de males tenía que andar con cuidado porque mis papis eran unos torpes que me pisaban cada dos por tres.
Cuando llegó la noche y ya era hora de dormir un ratito, resulta que mis papis decidieron ir a dormir a otro sitio distinto del rascador azul, cerraron la puerta del salón y me llevaron en brazos hasta una pequeña camita con una manta en el suelo junto a otro radiador. Uy! no gracias, prefiero dormir en alto y lejos de estas maquinejas infernales de asar gatos, ya ves, con el calor que hace, además, os he tomado cariño, dormiré con vosotros si encontrais un buen sitio donde hacerlo.
No se si lo encontrarían o no porque volvieron a desaparecer tras la misteriosa puerta cerrada de donde salieron por la mañana y me dejaron alli solito tras apagar todas las luces.
Bueno, si pensaban que me iba a asustar por dejarme solo estaban muy equivocados, yo soy un gatito valiente, asi que me puse a jugar un rato yo solo, total tampoco tenía mucho sueño, al ratito salió Antonio a buscarme, Ay pillin!! nos has podido soportar la atracción del ruido que estaba haciendo y te has animado a jugar conmigo ¿eh?.
Pues no, estaba equivocado, no salía a jugar sino a dejarme en un sitio muy chulo para dormir que el llamaba camilla, no sabía muy bien para que era, pero me gustó tanto que tome la decisión de que a partir de ahora dormiría alli mejor que en el rascador azul. Antonio no se quedó y volvio a desaparecer por la puerta misteriosa.

Mi nueva casa

Despues de pasar por una sala muy rara en la que solo había puertas y escaleras, que todavía no he descubierto que es, pasamos por una puerta hasta mi nueva casa.
Maica por fin quitó la reja que bloqueaba la salida del mascotín y me dejó en el suelo. Miré a mi alrededor y vi un montón de cosas, sin duda debía explorar bien aquel lugar, pero debía ir con cautela, asi que comencé a moverme por aquel espacio oliéndolo todo muy bien.
Maica me enseñó varios sitios interesantes según ibamos avanzando juntos por el terreno, un sitio donde beber y comer, uno donde dormir, otro donde jugar y rascarse las uñas, otro donde hacer pis y caca... y siempre acompañado de una frase "esto es tu ... bla bla bla", que tontería, debía de pensar que no era un gatito muy inteligente, pero yo ya sabía que todo lo que alli había era mio, porque ya me había estado encargando de dejar mi olor por todas esas cosas, eso si, como soy un gatito muy bueno y agradecido, como mamá me dijo, estaba dispuesto a compartir mis cosas con ellos, porque nada más llegar me habían dado una comida muy rica y muchos mimos, asi que decidí perdonarles la encerrona del coche.
Maica me explicó con mucho disgusto, que había pedido por internet un rascador con zona de juegos precioso para mi, que aún no había llegado. Pobrecita, se la veía muy apenada por ese detalle, pero no se porque se lo tomaba así, mamá me había enseñado a no ser un gato avaricioso y yo tenía suficiente con ese rascador grande de color azul tan suavecito y lleno de cojines que había visto en el salón.
Mi camita estaba puesta junto al radiador para que estuviera calentito, pero en aquella casa hacía mucho calor porque tenía trastos de esos por todas partes y la puerta del jardín no estaba abierta como en el garaje de Lourdes. Estos humanos... con eso de que no llevan el abrigo puesto, están siempre muertos de frio. Decidí pues que lo mejor sería dormir sobre mi rascador azul también.
Antonio ya había cogido el otro rascador azul que había para descansar un rato, asi que yo me quedaría con el otro y le dajaría un sitito a Maica, me había caido muy bien porque estaba mimandome a todas horas, asi que la dejaría dormir a mi lado.
Sin embargo, en cuanto trepé al rascador azul, pusieron unas caras de susto los dos. Tranquilos hombre!! si no me caigo, soy pequeñin pero me agarro muy bien con las uñas. Puff! debieron pensar que me había hecho daño porque inmediatamente corrieron a ponerme una manta en el rascador. No hacía falta que se hubiesen molestado, porque aquello estaba muy blandito, pero por no hacerles el feo me tumbé sobre la mantita y alli me quedé dormidito, estaba tan cansado del viaje que decidí dejar para el día siguiente la exploración.

Viaje a mi nuevo hogar

Cuando estabamos ya fuera de la casa, nos dirijimos hacia el coche de Antonio. Yo no había visto nunca algo similar, pero seguí en mi actitud de gato valiente sin decir ni miau, mientras Maica dejaba el mascotín en el asiento trasero y lo aseguraba bien. Luego entraron en el coche Antonio y Maica y cerraron las puertas del vehículo. Entonces comenzó a sonar un estraño ruido que me daba mucho miedo, una especie de run run, y aquello empezó a moverse lentamente. Fuera del coche estaba Lourdes, que se despedia de nosotros con la mano y luego se metía en la casa rápidamente, porque ese día hacía mucho frio.
El coche cada vez se movía más rápido y las luces de las farolas pasaban por las rendijas del mascotín a un ritmo que me mareaba. Me dedique a contemplar a Maica, que estaba dentro de mi campo de visión, esperando que hiciera algo, pero me dijo algunas palabras cariñosas y se volvió mirando hacia el frente.
No quería parecer un cobarde y mucho menos dar lugar a que me siguieran llamando con un nombre de nena asi que aguanté un buen rato quietecito sin rechistar, pero el viaje estaba siendo muy largo y yo ya estaba cansado de estar en esa caja encerrado, asi que comencé a maullar.
Maica se volvió y me dió una cosa para comer muy rica parecida al jamón que le había dado Lourdes para el camino, me hacia mimos de vez en cuando a través de la reja, pero no me sacaba de alli.
Reconozco que llegó un momento en que ya estaba cabreado de estar enjaulado y me puse un poco nervioso agitando la reja todo lo que pude, la mordía, le daba unos zarpazos, pero aquello no se movía y no tenía forma de salir.
Me pusieron una música suave que me decían que me amansaría. Ja!! ¿pero quien se creen estos que soy yo?!! la música no estaba mal y la estuve escuchando un ratillo, pero yo soy un gato, y mami siempre me ha dicho que los gatos tenemos que ser libres, si por amansar entendían que me iba a quedar calladito sin protestar escuchando la musiquita lo llevaban claro.
!!Quiero salir de aqui!! !!YA!!
De nada me sirvió exigir que me sacaran, me la habían liado bien, estaba atrapado, asi que no me quedó más remedio que esperar a llegar a nuestro destino.
Cuando por fin el coche paró y Maica me dijo que habíamos llegado respire profundamente. Aleluya!!

La separación de mamá

El tiempo de destete de mamá se nos pasó a Calxetines y a mi volando y casi sin darnos cuenta, entre juegos, exploraciones y nuevas enseñanzas de mamá, llegó el día de conocer a mi nueva familia adoptiva.
Mis nuevos papis humanos venían haciendo un largo viaje desde Madrid, mamá nos dijo que es una ciudad muy bonita, grande e importante, donde los gatos, generación tras generación, habían sido siempre muy bien acogidos e incluso a sus habitantes se les daba ese nombre, asi que no sonaba muy mal y además la familia de Calxetines también era de aquel lugar, quizás nuestro destino nos llevaba a un sitio así para ser gatos distinguidos, como cuando los humanos se van a otras ciudades para estudiar carreras importantes que en algunos casos les catapultan a la fama, ¿terminariamos Calxetines o yo siendo gatos famosos?. Bueno, si algún día conseguíamos serlo ya habíamos pactado que volveríamos a buscar a mamá y viviría con nosotros como una reina.
Cuando Lourdes invitó a pasar por la puerta del garaje a mis nuevos papis me quedé impresionado de lo altos que eran, Lourdes ya era muy alta, pero ellos aún más, sin embargo no nos daban miedo. Calxetines enseguida corrió hacia ellos para invitarles a jugar un rato haciendo alarde de ser la mayor. Fueron muy educados porque antes de nada fueron a presentarse a mami.


A mamá le gustaron mucho y se mostró muy cariñosa con ellos. Lourdes nos dijo que se llamaban Antonio y Maica y pronto nos pusimos a jugar con ellos para ver si sabían hacerlo, porque sino mami les tendría que haber enseñado como a nosotros.
Tras un ratito de pasarlo muy bien, Maica me cogió en brazos mientras me hacía mimitos muy agradables y pude ver su cara más de cerca y oler su aroma humano mejor. El mensaje olfativo era claro, no había nada que temer, tenía a Maica totalmente ganada y era muy evidente que nos ibamos a llevar muy bien.
Solo había una cosa que me molestaba y era que habían decidido ponerme de nombre Luna. Lourdes ya me había estado torturando días antes llamándome asi, pero yo se lo perdonaba porque sabía que no iba a poder hacerlo durante mucho tiempo más y estaba convencido de que mis nuevos papis arreglarían tan tremendo despiste, pero no, Maica y Antonio estaban tan embobados como Lourdes y no se dieron cuenta de mi condición de macho.
Antes de la despedida final Lourdes estuvo un par de horas con Maica y Antonio tomando alguna cosilla de esas que comen los humanos y charlando ampliamente con el fin de conocerse mejor. Lourdes quería asegurarse bien de que nos dejaba en buenas manos, pero quedó encantada con las explicaciones que Maica le iba dando mientras nosotros apurabamos los últimos instantes saltando por el sofá del garaje y mami nos observaba atentamente desde el cojin donde reposaba junto a la estufa.
Cuando por fin llegó el momento me despedí de mami y Calxetines y Maica me acomodó con una mantita muy suave dentro de una caja rara que llamaban mascotín, cuya entrada se cerró luego con una reja por la que podía ver. Yo no dije nada y me porté como mami me habia dicho, como un valiente. Salí de la casa junto con mis nueva familia adoptiva dejando a lo lejos a Calxetines y a mamá que me observaban partir sin hacer ningún tipo de drama.

El proceso de adopción

Lourdes contactó a traves de un foro de mascotas, donde habitualmente hablan entre si humanos que conviven con gatos, con una chica que se interesó por su anuncio, donde decía que tenía dos gatitos que necesitaban un hogar.
Esta chica estaba pasando un momento muy malo por culpa de una vivencia horrible que le había causado un tremendo estress postraumático y llevaba ya más de año y medio en tratamiento psicológico para poder superarlo, su terapeuta le había recomendado comenzar una terapia con ayuda de animales, pero ella también tenía un problema de alergia. A pesar de todo, el tema era tan importante para poder evolucionar en su curación que merecía la pena tener una mascota en casa y se decidió a buscar una gatita en adopción porque era la posibilidad que menos alergia le daba.
Cuando Lourdes le enseñó nuestras fotos ella se enamoró de mi. Lo normal es que hubiese adoptado a mi hermanita, ya que al ser hembra era menos alérgena para ella, pero Lourdes no se en que estaría pensando para no darse cuenta de que yo era un machote y le dijo que también era gatita.


No me lo podía creer, ¿me ha llamado gatita?!!! ay madre!! espero que al menos no me pongan un tutú para sacarme alguna foto, porque entonces vamos a tener más que cuatro maullidos eh.
Lourdes intento que nos adoptase a mi hermanita y a mi juntos, pero no pudo ser, y aunque a mi me hubiese gustado mucho no separarme de ella, Calxetines encontró en seguida también una familia que estaba interesada en ofrecerle su hogar, además acababan de perder a su querido gato, que había fallecido tras muchísimos años de vida con ellos, y estaban tan apenados...
Cuando Lourdes nos contó cual iba a ser el destino de ambos a Calxetines y a mi, comprendí en seguida que mi hermanita y yo teniamos una misión en la vida, ambos ibamos a ser gatos terapeutas. Calxetines tenía que ayudar a una familia a superar la tristeza por la muerte de su compañero gatuno y yo tenía que ayudar a aquella chica a superar su trauma.
Mami nos dijo que teniamos que ser gatitos valientes, que al principio sería duro estar separados, pero que todos teniamos suerte de tener humanos que nos quisieran y nos ofrecieran compartir sus vidas, ya que había muchos gatos que no eran tan afortunados, y nosotros teníamos que cumplir nuestra misión y dejar bien alto el nombre de la familia.
Teníamos poco tiempo para estar todos juntos, asi que lo aprovechamos al máximo, cada segundo, y Lourdes también estaba con nosotros a todas horas disfrutando de los momentos que restaban hasta nuestra partida.

Mi primera familia

Hola amigos gatunos, mi nombre es Freud y soy un gatito siamés de cuatro meses de edad.
Nací en Salamanca, en casa de una humana muy agradable y cariñosa que se llama Lourdes. Ella cuidaba de mi mamá, Axul, y de otra gata negra que era como mi tía, Xena.
Vivían en el garaje de un chalecito porque Modes, el macho humano que vivía con Lourdes, tenía una alergia terrible a los gatos y no podía convivir con nosotros, pero como era un buen hombre y quería mucho a su pareja, le había cedido esa zona de la casa para que ella no tuviera que separarse de sus amados mininos. Así que, allí nací yo, un 7 de Octubre de 2009, y estaba muy feliz junto a mi mamá y mi hermanita Calxetines.
A mi papá no le conocí porque era un hermoso gatazo negro que viajaba mucho y de vez en cuando pasaba por el jardín de la casa, alli le conoció mi mamá un día que decidió salir a explorar el exterior de la casa, el gato debió quedar prendado de lo guapa que era mi mami, una gata común cruce con siamés, y tuvieron un corto romance del cual yo soy fruto.
Lourdes nos quería un montón, pero suponiamos un problema porque no podía permitirse tener más gatos en casa, sobre todo teniendo en cuenta la salud de Modes, asi que tuvo que tomar la dificil decisión de encontrarnos una familia adoptiva a mi hermanita y a mi.