La separación de mamá

El tiempo de destete de mamá se nos pasó a Calxetines y a mi volando y casi sin darnos cuenta, entre juegos, exploraciones y nuevas enseñanzas de mamá, llegó el día de conocer a mi nueva familia adoptiva.
Mis nuevos papis humanos venían haciendo un largo viaje desde Madrid, mamá nos dijo que es una ciudad muy bonita, grande e importante, donde los gatos, generación tras generación, habían sido siempre muy bien acogidos e incluso a sus habitantes se les daba ese nombre, asi que no sonaba muy mal y además la familia de Calxetines también era de aquel lugar, quizás nuestro destino nos llevaba a un sitio así para ser gatos distinguidos, como cuando los humanos se van a otras ciudades para estudiar carreras importantes que en algunos casos les catapultan a la fama, ¿terminariamos Calxetines o yo siendo gatos famosos?. Bueno, si algún día conseguíamos serlo ya habíamos pactado que volveríamos a buscar a mamá y viviría con nosotros como una reina.
Cuando Lourdes invitó a pasar por la puerta del garaje a mis nuevos papis me quedé impresionado de lo altos que eran, Lourdes ya era muy alta, pero ellos aún más, sin embargo no nos daban miedo. Calxetines enseguida corrió hacia ellos para invitarles a jugar un rato haciendo alarde de ser la mayor. Fueron muy educados porque antes de nada fueron a presentarse a mami.


A mamá le gustaron mucho y se mostró muy cariñosa con ellos. Lourdes nos dijo que se llamaban Antonio y Maica y pronto nos pusimos a jugar con ellos para ver si sabían hacerlo, porque sino mami les tendría que haber enseñado como a nosotros.
Tras un ratito de pasarlo muy bien, Maica me cogió en brazos mientras me hacía mimitos muy agradables y pude ver su cara más de cerca y oler su aroma humano mejor. El mensaje olfativo era claro, no había nada que temer, tenía a Maica totalmente ganada y era muy evidente que nos ibamos a llevar muy bien.
Solo había una cosa que me molestaba y era que habían decidido ponerme de nombre Luna. Lourdes ya me había estado torturando días antes llamándome asi, pero yo se lo perdonaba porque sabía que no iba a poder hacerlo durante mucho tiempo más y estaba convencido de que mis nuevos papis arreglarían tan tremendo despiste, pero no, Maica y Antonio estaban tan embobados como Lourdes y no se dieron cuenta de mi condición de macho.
Antes de la despedida final Lourdes estuvo un par de horas con Maica y Antonio tomando alguna cosilla de esas que comen los humanos y charlando ampliamente con el fin de conocerse mejor. Lourdes quería asegurarse bien de que nos dejaba en buenas manos, pero quedó encantada con las explicaciones que Maica le iba dando mientras nosotros apurabamos los últimos instantes saltando por el sofá del garaje y mami nos observaba atentamente desde el cojin donde reposaba junto a la estufa.
Cuando por fin llegó el momento me despedí de mami y Calxetines y Maica me acomodó con una mantita muy suave dentro de una caja rara que llamaban mascotín, cuya entrada se cerró luego con una reja por la que podía ver. Yo no dije nada y me porté como mami me habia dicho, como un valiente. Salí de la casa junto con mis nueva familia adoptiva dejando a lo lejos a Calxetines y a mamá que me observaban partir sin hacer ningún tipo de drama.

2 comentarios:

Tresi dijo...

Madre mia que carita!!!!!!!!!!!!! está para comérselo!!!!!!!!!!!!!!

Freud dijo...

Jeje, esa es mi hermanita Calxetines, es muy guapa ¿verdad?.

Publicar un comentario