Reconociendo el terreno

El sol asomaba ya por la ventana y era hora de explorar mi nuevo territorio pero... ¿donde estaban Maica y Antonio? debían estar ya desayunando, porque no estaban dormidos junto a mi en el rascador azul, les llamé con unos tímidos maullidos pero no contestaron, asi que me fui a buscarles, en algún sitio no muy lejano tenían que estar.
Fuí explorando todas las estancias de aquella casa sin conseguir encontrar a mis nuevos papis, hasta que descubrí una puerta que estaba cerrada y tras la que no sabía que podía haber. ¿Estarían detrás de aquella puerta mis papis? no podía pasar, asi que los llamé con todas mis ganas para que pudieran oirme bien. Tuve que insistir mucho tiempo hasta que por fin se abrió aquella puerta y salieron Maica y Antonio. Los había encontrado, sin embargo por sus caras deduje que posiblemente los acababa de hacer regresar de un largo y profundo sueño.
Maica me dió un rico desayuno y nada más terminar de comer comencé mi exploración a fondo.Cuando ya tenía todo bien reconocido fui a la bandeja con tierra que Maica me enseñó el primer día e hice mis necesidades en ella, puff!! estaba ya a punto de reventar, lo que no entendía es porque los dos se me quedaban mirando fijamente cada vez que decidía ir al baño, ¿quereis algo? esto es privado por favor, que apretar no es tan dificil. Luego aplaudían y me felicitaban cuando terminaba, en fin, humanos!! ¿quien los entiende? ¿será que los humanos no hacen caca y les parecen extraños tesoros? puff!! pues esto huele muy mal, hay que taparlo muy bien, como me enseñó a hacerlo mami.
Quise jugar un rato al pilla pilla con Antonio y fue entonces cuando me llevé una gran sorpresa. Caramba!! este suelo patina. Cada vez que intentaba tomar curvas a gran velocidad derrapaba en el, y para colmo de males tenía que andar con cuidado porque mis papis eran unos torpes que me pisaban cada dos por tres.
Cuando llegó la noche y ya era hora de dormir un ratito, resulta que mis papis decidieron ir a dormir a otro sitio distinto del rascador azul, cerraron la puerta del salón y me llevaron en brazos hasta una pequeña camita con una manta en el suelo junto a otro radiador. Uy! no gracias, prefiero dormir en alto y lejos de estas maquinejas infernales de asar gatos, ya ves, con el calor que hace, además, os he tomado cariño, dormiré con vosotros si encontrais un buen sitio donde hacerlo.
No se si lo encontrarían o no porque volvieron a desaparecer tras la misteriosa puerta cerrada de donde salieron por la mañana y me dejaron alli solito tras apagar todas las luces.
Bueno, si pensaban que me iba a asustar por dejarme solo estaban muy equivocados, yo soy un gatito valiente, asi que me puse a jugar un rato yo solo, total tampoco tenía mucho sueño, al ratito salió Antonio a buscarme, Ay pillin!! nos has podido soportar la atracción del ruido que estaba haciendo y te has animado a jugar conmigo ¿eh?.
Pues no, estaba equivocado, no salía a jugar sino a dejarme en un sitio muy chulo para dormir que el llamaba camilla, no sabía muy bien para que era, pero me gustó tanto que tome la decisión de que a partir de ahora dormiría alli mejor que en el rascador azul. Antonio no se quedó y volvio a desaparecer por la puerta misteriosa.

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