Visita al veterinario

Había pasado un buen día. Maica seguía con su alergia pero esa mañana estaba especialmente cariñosa conmigo aunque no dejase de estornudar y llorar. Me persiguió por toda la casa jugando al pilla pilla, yo me metia por debajo del rascador azul y cuando ella pasaba cerca salía inpulsándome con mis patitas panza arriba sacudiendo mis zarpas para darle un buen susto, luego otra carrera, y otra, y otra más. Jeje!! Que divertido!! pero la diversión duraba muy poco, en cuanto Maica daba dos carreras se ahogaba y no podía seguir.
Antonio ese día llegó un poco antes de lo habitual y Maica se había puesto guapa para recibirle como cuando salía a la calle. Nada más pisar la casa dejó corriendo todas sus cosas y le entró como una especie de nervio que le hacía correr de un lado a otro. Maica me cogió en brazos y me metió en el mascotin verde del viaje en coche, si , esa maldita jaula para gatos. Lo primero que pensé es si habría hecho algo malo, pero luego me di cuenta que ibamos a salir de casa otra vez. ¿A donde iriamos?
Pense en las tapitas de jamón que mi abuela adoptiva me preparaba cuando iba a verla y deduje que no había de que preocuparse, seguramente ibamos de visita a ver a la familia de Maica, asi que ¿porque maullar?. Sin embargo la cosa dió un giro cuando vi como esta vez nos dirigiamos al coche de Antonio. Noooo!!! no me gusta esta maquina infernal con ruedas!! como siempre mis maullidos dando las quejas no sirvieron de nada y tuve que aguantar estoicamente otro viajecito en coche a vaya usted saber a donde.
Cuando el coche por fin paró el motor, Maica y Antonio salieron de él pero...!!ehh!! que os olvidais de mi!! me dejaron dentro del coche y vi como se alejaban. !! No me dejeis aqui solito!!! si he sido bueno.
Manos mal que debió ser un descuido, porque en menos de un minuto estaban de vuelta. dejaron un papelito junto al cristal del coche y me cogieron para salir fuera. El sitio donde estabamos era muy ruidoso y daba mucho miedo porque estaba lleno de coches y de humanos que andaban muy rápido de un sitio para otro. !!Vamonos de aqui, no me gusta nada!!.
Por fin entramos en un sitio más tranquilo para refugiarnos de todo ese follón, pero cuando me fijé bien..!!Dios mio!! ¿Que es esto?!!!
Mis nuevos papis se habían vuelto locos y me habían metido en una habitación llena de enemigos, los peores que un gatito pueda tener, si , si, mami me había hablado muchas veces de ellos, se llamaban perros. !!Socorro, socorro!!
Un perro enorme se dirigia hacia mi y no dejaba de mirarme y olerme. Ayyy señor!! este es mi fin, creo que serviré de comida para esta bestia salvaje. Sin embargo no fué asi, Maica y Antonio debían ser amigos de todos esos perros porque los acariciaban y ellos se portaban bien. Antonio separó mi mascotin de ellos y se vino conmigo a un rincón apartado y los perros no hicieron nada por devorarme. Uff!!, menos mal!!, parece que el peligro había pasado ya.
Estuvimos alli quietos un buen rato viendo como los perros iban desapareciendo uno por uno. Primero se metían con una chica vestida de color verde por una puerta y luego volvían a salir por la misma puerta y se iban por la que habíamos entrado nosotros, hacia el lugar lleno de coches y gente corriendo.
Uno de los perros que había alli se acercó a mi mascotín de nuevo, pero este no me daba miedo, era muy pequeño, creo que además era un cachorro como yo y lejos de parecer peligroso parecía simpático, yo podía oler que quería jugar conmigo. Hola perro, lo siento pero no puedo jugar contigo, yo soy un gato y mami dice que no debo jugar contigo.
Al poco tiempo Antonio y Maica me cogieron de nuevo y pasaron por la puerta por donde desaparecian los perros, por suerte no había ninguno, se habían ido. La chica de verde parecía muy maja, me hizo unos mimos y olía amistosamente, estuvo hablando un buen rato con Maica y Antonio y luego me sacaron del mascotin para presentármela. Me pusieron sobre una mesa de metal muy fria, uyyyy!!! como resbala estoooo!! madre mia que susto, salí disparado de un resbalón desde la mesa hacia el suelo y lancé mis zarpas para engancharme en lo que pude y asi no caer. Uyyyy, que mala suerte!! lo único que pille resultó ser la mano de Maica y a la pobre la debí hacer mucho daño porque pegó un buen chillido y le dejé unos buenos arañazos llenos de sangre. Pobrecita. Lo siento, ha sido sin querer. Ronroneé todo lo que pude pidiendo disculpas y le lamí las heridas como pude. Ella entendió el mensaje y me acarició dulcemente, me había perdonado.
Sin embargo la chica de verde debía ser amiga de Maica y se cobró por ella la venganza, primero me hizo tragarme una cosa que casi me atraganto y luego llamó a otra chica, me cogieron entre las dos y me dieron un pinchazo con una cosa muy rara que chupaba sangre y que dolía mucho, casi a traición e inmovilizandome por la parte de atrás del cuello, como lo hacía mami con Calxetines y con migo cuando no nos portabamos bien de bebes.
Vale!! Me lo tengo merecido. Maica me cogió en brazos y me limpió la sangre de la patita con una telita blanca, sin dejar de mimarme. Esperamos un ratito alli hasta que la chica de verde le dijo a Maica que todo había salido bien y que no era positivo a leucemia e inmuno. ¿El queee? la chica de verde hablaba muy raro, pero eso no era lo peor sino que le dijo que volviera otro dia para ponerme la vacuna. ¿Vacuna? ¿eso que es? no sabía lo que era, pero en cualquier caso, yo prefería no volver alli más.
La única parte positiva que vi de aquella visita fue que Maica me compró un cargamento de latitas de las que tanto me gustan. Ummmm!!! que ricasss!!. Luego pasamos otra vez por el sitio ruidoso por el que habíamos venido y otra vez al coche. !!Que tostón!! menos mal que la pesadilla se terminó y volvimos todos a casa sanos y salvos.

2 comentarios:

Sanchete dijo...

Tienes un blog encantador, me encanta! Pienso devorarlo (leerlo) entero! Suerte!

http://www.unavidadefieras.com

Freud dijo...

Muchísimas gracias Sanchete, a ver si me paso a visitarte. Un cariñoso ronroneo para ti.

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