La condecoración

Desde que murió mamá me he esforzado más que nunca en ser un gato ejemplar del que ella pueda sentirse orgullosa. Seguro que desde el cielo todo se ve, asi que la importancia de hacer un buen papel en la labor que mami me encomendó adquiere ahora una doble importancia. Pero claro, todos los gatos sabemos que los humanos son muy raritos y que no siempre saben apreciar nuestros méritos, con lo que llegar a su corazoncito y hacer que seamos reconocidos por ellos es un trabajo muy complicado. Sin embargo he de contaros que no hace mucho he recibido uno de los mayores premios que un humano otorga a un felino, y es que , aunque no lo creais, he sido galardonado con una condecoración muy especial, los humanos creo que la llaman "la placa de identificación". Se trata de una medalla que cuelga de mi elegante collar, que ahora es de cuero negro, y que lleva grabado mi nombre, mi fecha de nacimiento y en su cara posterior los teléfonos de mis papis adoptivos. Es un gran honor para mi del que seguro que mami estará orgullosísima, pues los humanos conceden este premio a aquellos gatitos a los que quieren mucho, es una condecoración al mérito felino.

Cuando un gatito se pierde, los humanos miran tu placa y saben que eres una personalidad importante, algo asi como un Nobel gatuno, e inmediatamente se ponen en contacto con tus humanos para avisarles de que te encuentras en problemas, de esa forma se hace un despliegue de medios para devolverte a tu hogar con todo tipo de comodidades, ya que es evidente de que eres un tipo de prestigio reconocido.
El premio de hecho ha de ser tan solemne que para asegurarse de que lo conservas de por vida, sin peligro de que puedas perderlo o de que otro ocupe tu lugar suplantando tu identidad, te colocan un chip como se hace en el servicio secreto felino, y de este modo, con una moderna tecnología punta humana eres reconocido en cualquier sitio como un agente o figura importante. El chip me lo implantaron sin que me diese cuenta en una de mis visitas al centro de las personas con batas verdes de las que Maica es amiga y pasa totalmente desapercibido ante los ojos de cualquiera.
Estuve pensando incluso en adoptar un nombre más profesional y llamarme agente 007 vidas, pero creo que la discrección es otra de las virtudes de un agente secreto felino, asi que podeis seguir llamándome Freud, gato Freud.
De hecho Maica ya debía haber tenido antes en casa a una agente secreta felina, porque una de sus gatitas se llamaba Gatahari, pero claro,con ese nombre tan evidente debió de ser descubierta por algún agente canino y tuvo que escapar de casa para no poner en riesgo su vida.
Bueno, pues nada, os dejo una foto mía con mi condecoración para que os deleiteis con mi presencia y mi planta de dandy. Eso si, no digais nada, que sea un secreto entre nosotros eh, con que lo sepa mami es suficiente.

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